Picci Fine Arts presenta:
Código Propio II
Una exposición individual de Edurne Esponda
abril 16 - mayo 16, 2026
Picci Fine Arts, Ciudad de México
abril 16 - mayo 16, 2026
Recepción de inauguración: jueves 16 de abril de 2026, 7-10 pm
Nos complace anunciar la exposición individual de la artista Edurne Esponda, “Código Propio II”. Esta colaboración tiene un trasfondo de continuidad y evolución, pues Esponda —una artista consumada— tuvo una exposición individual con nosotros, entonces galería Arcos Ittati, en el año de 2004.
La muestra presenta una serie que explora los códigos visuales de la moda y la gastronomía contemporánea, materializados a través del color, el empaste y la expansión tridimensional. En estas obras, Esponda activa la memoria sensorial del espectador mediante una iconografía abstracta inspirada en la riqueza cromática de la tradición culinaria mexicana, particularmente la oaxaqueña, integrando referencias culturales y personales en un lenguaje pictórico vibrante y evocador.
Texto curatorial:
Desde el siglo XVII, la cocina en el arte se relacionaba con la comunión (Da Vinci), la felicidad (Renoir), lo fantástico (el surrealismo), la identidad y la tradición (Rivera). En el food art la comida era arte. En general la cocina era un motivo, y a menudo un pretexto. Pero para Edurne Esponda, la comida es un incentivo para crear. Explora su textura, su sabor, el deseo de comerla, se inspira en los procesos de germinación de las plantas, de sus colores, de sus transformaciones antes y durante su elaboración culinaria.
Le gusta explorar las interconexiones entre naturaleza y cultura. Después de trabajar con la música, se interesa en otro sentido, el gusto, siempre en relación, claro, con la vista, la visión del pintor y del espectador.
Con Especias, Mezcal de gusano, o Código propio 5, el gesto abstracto y lírico está fuertemente acentuado y podría aludir a un paisaje mineral y líquido como el de las sierras de Oaxaca, la tierra abrupta donde crecen las especias a las que se refiere la artista con la gravedad de la pintura, las rupturas rocosas , la oposición de tonos. Por otra parte, las vistas estratigráficas tienen colores intensos profundos, que dan una impresión de serenidad, de larga degustación del tiempo, y en todo caso señalan una temporalidad.
Otras obras son más sobrias, como las franjas verticales de varios colores (¿sabores?) superpuestas, estelas como piedras que indican un camino o una ruta que seguir, que dan ganas de tocarlas (otro sentido) para ver lo que encierran. Acerca de ellos, recordamos la famosa frase de Adeline André, the mother of minimalism , al referirse a la moda que es, como se sabe, otra pasión de Edurne Esponda : “el trabajo no debe verse ni notarse, debe dar la impresión de una magia”.
En las esferas, o más precisamente en las Bolas de nieve, la artista suelta las riendas y nos da a saborear una multitud de sensaciones gustativas, en una explosión de sabores y colores, del blanco navajo al naranja, rosa y café que describen perfectamente el placer ardiente que procura en este caso el frío en la lengua. En los otros cuadros que se refieren explícitamente a la comida, se pueden apreciar las sensaciones de dulce o amargo, de calor en la boca, el placer que procuran no solo los manjares sino también su evocación y el ritual de su elaboración.
Se trata aquí de una auténtica pintura coral, llena de vibraciones, de tensiones sordas, de proposiciones pictóricas.
Decía la pintora y escultora noruega Ana Eva Bergman de manera sencilla y justa: “El camino que lleva al arte pasa por la naturaleza y la actitud que tenemos hacia ella".
¡Buen provecho!
Dominique Legrand
Crítico de arte y periodista
Sobre la artista
-

Edurne Esponda
(Oaxaca de Juárez, 1969)
Es artista plástica y diseñadora de modas y textiles formada en Barcelona. Su obra es el resultado de una suma de disciplinas y fragmentos culturales, fusionando la elegancia y vanguardia de la alta costura con la creación plástica. Cuenta con piezas en importantes colecciones e instituciones, destacando murales en el Centro Médico ABC Observatorio y el Palacio Urgoiti en Bilbao, España. Su naturaleza cosmopolita impregna sus lienzos, donde abreva de la riqueza oaxaqueña matizada por lo vasco.

